Guangzhou Sports Centre
Este inmenso centro deportivo junto al río Pearl concentra dos estadios, uno para 60.000 personas, otro estadio cubierto para 20.000 personas, y un centro acuático con piscina y trampolines para 4.000 personas.
Construido por ZHA (Zaha Hadid Architects), el Guangzhou Sports Centre se ubica en un parque fluvial de 7 Kilómetros cuadrados sobre la orilla del río, en Greater Bay, un nuevo paseo marítimo en el Distrito de Nansha.
Es punto de encuentro entre mareas y tráfico humano, donde la arquitectura intenta plasmar la naturaleza.
Los rituales de inauguración a gran escala, en diciembre de 2025, son una serie de conciertos que convierten el estadio y los dos campos en escenarios para la música y el deporte.

Las geometrías de ZHA narran un lenguaje de memoria marítima. Láminas verticales y fachadas curvilíneas responden a la antigua sabiduría ambiental. Se inspiran en las velas de los antiguos juncos de la Dinastía Song. Una original cubierta de capas de madera rodea el enorme estadio, evocando estructuras de seda plisada de los abanicos chinos.
Tambien se basan en la arquitectura tradicional de Lingnan, perfecta para el clima subtropical. Largas tiras de madera dan sombra y refrescan propiciando la ventilación natural.
Los arquitectos esculpen una cubierta suave con volúmenes cóncavos y convexos. Un arco enmarca el río y unagran abertura cenital enmarca las vistas como para una fotografía del movimiento.
Desde la distancia, el complejo se vislumbra como una constelación de curvas, coreografía de tejados que se abren y pliegan como velas atrapadas entre dos vientos.
El estadio cuenta con una zona de asientos ajustable que puede modificarse para adaptarse a diferentes eventos.
Su exterior curvado se eleva formando una apertura arqueada lateral, permitiendo la entrada del aire frío del estuario del río y ofreciendo vistas al agua.

Los humedales que rodean el recinto se diseñaron para prevenir inundaciones y ayudar a gestionar el exceso de agua causado por las mareas del mar.
Islas unidas por paseos, terrazas y tejados con plantas, parecen difuminar la frontera entre la ciudad y el río. No se trata de simples estructuras, sino de espacios a la medida del hombre. Su diseño pretende acoger los rituales de deportistas profesionales y aficionados, nadadores, jugadores y espectadores.
Entrar en el complejo es como sumergirse en una marea. Los senderos se curvan como corrientes, las plazas se reúnen como estuarios, la circulación fluye intencionalmente dentro de una coreografía urbana que dirige a las personas como un río dirige a los barcos.
Dentro del estadio, los asientos están esculpidos en gradas que ofrecen intimidad a gran escala. Una catedral de 60.000 voces donde el sonido se pliega, resuena y se disipa en volúmenes cuidadosamente calculados.

Pero no es un complejo exclusivo para el espectáculo. ZHA ofrece un centro cívico enfocado a programas para fomentar el deporte y el paisaje.
Alojamientos para atletas, campos de entrenamiento, pistas de atletismo y espacios de recreación se integran en el parque.
El centro es parte viva de la vida cotidiana. Puentes y conexiones de metro integran el centro, accesible desde Cantón y toda la metrópolis interconectada: desde Shenzhen hasta Hong Kong y Macao. El complejo es puerto, punto neurálgico para el movimiento de personas, economías e intercambio cultural.
Los materiales evocan la artesanía local: hormigón imponente, acero estratificado y lamas verticales que juegan con el viento y la luz natural.

La estructura bañada por el sol poniente, muestra su caparazón oscilando entre sombra y resplandor. De noche, las fachadas se convierten en una linterna urbana, un faro ribereño visible desde la orilla opuesta.
También hay poesía en la elección geográfica del lugar. El Rio Pearl es un antiguo centro clave del comercio y la historia china.
Cantón es una importante ciudad portuaria, umbral entre vida interior y rutas oceánicas. Este parque junto al río y su paseo marítimo teje un nuevo capítulo para Cantón, combinando cultura física y vida pública.
El arco arquitectónico enmarca el río y supone una continuación de la ciudad: historia, comercio y un nuevo anfiteatro deportivo para la era contemporánea.

Guangzhou Sports Centre es una invitación a experimentar cómo la arquitectura moldea el ritual y cómo los rituales moldean la arquitectura.
La ciudad estrena esta nueva catedral costera en movimiento: un lugar donde la armonía del agua y la geometría de las multitudes se encuentran, donde las velas se convierten en tejados y el ritmo del río, en ecos deportivos.
El nuevo estadio con su piscina frente al mar, es una obra maestra terminada y un símbolo de luz. Supone un homenaje a las tradiciones ancestrales y una propuesta de futuro.
Es un recordatorio de que los grandes estadios no son solo lugares de encuentro, sino instrumentos para imaginar cómo nos reuniremos en el futuro.
La innovadora arquitecta iraquí-británica Zaha Hadid fue la primera mujer ganadora del Premio Pritzker (2004).
Sus conceptos perduran tras su fallecimiento (2016) con su estudio ZHA, principalmente sus formas biomórficas, fluidas, dinámicas y curvas inspiradas en la naturaleza.
ZHA integra edificios en el paisaje imitando la topografía, creando estructuras que parecen crecer orgánicamente, fundiéndose con el entorno.

Proyectos de arquitectura biomórfica de Zaha Hadid
- Estación de Bomberos Vitra, 1993, Alemania
- Rosenthal Contemporary Centre, 2003, Cincinnati, USA
- BMW, 2005, Alemania
- Ciences Centre Phaeno, 2005, Alemania
- Museo MAXXI, 2010, Roma
- Guangzhou Opera, 2010, China
- Galaxy SOHO, 2012, Pekín, China
- Heydar Aliyev Centre, 2012, Bakú, Azerbaiyán
- Transport Museum Riverside, 2011, Glasgow, Escocia
- Dongdaemun Design Plaza, 2014, Seúl, Corea del Sur
- Port House, 2016, Amberes, Bélgica
Geometrías biomórficas, adaptación climática, interacción fluida con la naturaleza, fusión del entorno con la vida pública… son conceptos clave de Zaha Hadid.
En Cantón, sus geometrías biomórficas, su revestimiento adaptado al clima y la fluida trama del parque, el paseo marítimo y la vida pública nos susurran sueños premonitorios.
Los estadios del futuro no destacarán como monumentos individuales, sino que se integrarán en ciudades, fusionándose con el paisaje.
Respirarán con el clima, evolucionarán con la comunidad y crearán experiencias mucho más allá del simple espectáculo deportivo.
