En plena Paris Fashion Week, la firma canadiense RVNG presentó su colección Spring/Summer 2026, titulada BLOOM, en un escenario tan íntimo como simbólico: la residencia del Embajador de Canadá en París.
Lejos del formato de desfile tradicional, la casa optó por una instalación en los salones del edificio. Los looks se mostraban sobre maniquíes, mientras un grupo de musas y colaboradoras habituales —entre ellas Coco Rocha, Daria Strokous, Irina Lazareanu y Caroline Vreeland— vestían piezas de la colección y se movían entre los invitados al ritmo del piano interpretado en directo por Sarah Coponat.
Un diálogo entre forma y emoción
El entorno reflejaba una de las constantes en el trabajo de RVNG: su fascinación por el diálogo. No solo entre la formalidad y la intimidad, sino también entre la exuberancia y el respeto por la técnica.
La diseñadora Jordan Stewart continúa explorando cómo los códigos clásicos de la alta costura pueden reinterpretarse sin perder su esencia. Reconocida por su sastrería precisa y su enfoque escultórico, Stewart amplía los límites del oficio para encontrar un equilibrio entre estructura y ligereza, entre rigor y placer.
En BLOOM, la forma se convierte en lenguaje. Las siluetas se expanden y contraen como un gesto, con volúmenes que parecen respirar. Cada pieza muestra una construcción impecable, pero nunca rígida: hay espacio para el movimiento, para el juego y para la feminidad entendida como fuerza interior.
La belleza de la intención
Fundada en 2014 por Jordan Stewart, RVNG nació de un legado personal. La diseñadora aprendió a coser junto a su abuela y, desde entonces, ha elevado esa tradición a una declaración contemporánea. Su concepto de lujo no reside en la ostentación, sino en la deliberate beauty —una belleza deliberada, consciente— que se revela en cada puntada.
Cada prenda se construye con precisión y paciencia: del primer boceto a la última costura, todo responde a una intención clara. Las colecciones de RVNG combinan técnica clásica y estructuras vanguardistas, dando lugar a piezas que resultan tan emocionantes como visualmente impactantes.
Un nombre que reivindica
El propio nombre de la firma —RVNG— es más que un juego tipográfico. Es una reivindicación. Una manera de decir que la verdadera revancha consiste en no encogerse, en diseñar para mujeres que ocupan el espacio con determinación y elegancia.
Hoy, sus creaciones se han visto en la alfombra roja de los Oscar, el Met Gala y en publicaciones como Vogue, Harper’s Bazaar o Vanity Fair. Desde sus showrooms en Nueva York, Beverly Hills y París, la marca consolida su lugar en el panorama internacional no a través del espectáculo, sino mediante una visión coherente: la moda como conversación, no como ruido.










































































