¿Cuál es el propósito de la vestimenta en la sociedad contemporánea?
Robert Wun nos propone reflexionar sobre esta idea en una colección llena de contrastes y fantasía.
Robert Wun nos invita, a través de su próxima colección de alta costura, «Becoming», a construir alrededor de cada prenda una auténtica performance en la que la ropa no solo viene a cubrir el cuerpo, sino que lo transforma y lo expone como un lienzo de narrativa y emoción.
Para conseguirlo, Wun apuesta por una colección en la que fusiona lo surrealista con lo cotidiano, explorando la identidad y la metamorfosis a través de la ropa.
Cada prenda nos narra una historia inspirándose en los rituales de vestimenta asociados a eventos de la vida cotidiana, evidenciando cómo la ropa puede llegar a expresar emociones y a marcar momentos de cambio en la vida de quien la lleva.
Elementos como guantes largos con uñas postizas y prendas que vienen a desafiar la anatomía humana añaden una dimensión surrealista a las siluetas.
Robert Wun escoge una paleta de colores que se mueve entre contrastes dramáticos y matices ricos que refuerzan la narrativa surrealista creada en torno a cada una de las piezas que forman la colección.
Mientras que el blanco y el negro se usan para destacar dualidades, tonalidades como los rojos y los morados aparecen en detalles estratégicos, aportando intensidad emocional y un aire casi teatral.
En medio de esta amalgama de colores, matices metálicos vienen a reflejar la luz de manera sutil creando un efecto visual que parece dotar de vida propia cada prenda en cada movimiento.
En cuanto a formas y siluetas, el diseñador nacido y criado en Hong Kong apuesta por crear volúmenes exagerados en hombros y faldas, creando estructuras arquitectónicas que se expande hacia fuera o hacia arriba y formas alargadas que fluyen con el movimiento.
Robert Wun juega con la asimetría y con los cortes inesperados, resultando en un efecto de transformación que se percibe tanto desde la distancia como al observar los detalles en las distancias cortas.
«Becoming» se convierte en un verdadero juego de opuestos, mezclando tejidos ligeros y etéreos como el tul, la organza y la gasa, que crean volúmenes sin peso, con materiales más densos y estructurados, como el satén grueso y el neopreno, que aportan rigidez y definición a la silueta de quien los lleva.
En cuanto a los detalles, los bordados tridimensionales, los apliques y las plumas artificiales añaden dimensión, convirtiendo cada pieza en un microuniverso visual.
























