«Argument» llega para convertir la moda en una auténtica sinfonía visual de la mano de Stéphane Rolland.
Stéphane Rolland vuelve a demostrar en «Argument» su pericia como artesano de precisión y poesía, su buen hacer como creador que habla el lenguaje de la moda con notas musicales, arquitectura y mito.
«Argument» no es solo una colección digna de la alta costura, sino también una verdadera experiencia multisensorial donde cada puntada transmite un mensaje de arte, ritmo y eternidad.
Stéphane Rolland convierte cada prenda en una verdadera manifestación coreográfica: siluetas que ascienden y descienden al compás de la más exquisita de las partituras, donde la precisión de la confección se enlaza a la perfección con una sensualidad enigmática inspirada en la figura de Ida Rubinstein.
La nueva colección de Rolland está repleta de referencias que cruzan geografía y tiempo: la tauromaquia española, la precisión japonesa y la mirada futurista se fusionan sin esfuerzo.
Chaquetas de torero en líneas severas, vestidos jump-cut geométricos y elementos de origen samurái aparecen reinterpretados en clave couture conviviendo en armoniosa tensión.
La paleta tonal elegida refuerza el dramatismo: el negro, grave y estructurado, dibuja volúmenes arquitectónicos; el blanco irrumpe con auroras de gasa y jerséis que evocan pureza; el rojo estalla como si de un latido inesperado se tratase.
El uso del crepé y el satén crea fluidez en el movimiento, mientras que la sastrería rígida introduce estructura, capturando la dualidad entre la suavidad y la precisión que define el estilo Rolland.
Stéphane Rolland convierte los complementos en verdaderos símbolos de rituales: broches-látigo, joyas ceñidas en la frente como insignias interplanetarias, tocados esculturales…
Todo contribuye a dar forma a un universo en el que cada prenda se convierte en reliquia y escudo al mismo tiempo.
Stéphane Rolland escribe, a través de «Argument», una verdadera sinfonía visual en la que cada prenda se alza como nota imprescindible de la sensualidad más poética.
Rolland vuelve a demostrar que hablar de alta costura no es solo hacerlo de belleza visual, sino también de ritmo y emoción.












