La colección de Heinz Berggruen llega al Museo Thyssen de Madrid
Aprovechando la renovación de su Museo en Berlín, obras maestras de sus artistas favoritos llegan a Madrid: “Picasso y Klee en la Colección Berggruen”.
Al estilo de Ernst Beyeler y Paul Guillaume, este galerista y coleccionista alemán reunió una colección excepcional de maestros del siglo XX.

Heinz Berggruen nació en Berlin en 1914 en el seno de una familia judía, y su destino fue recorrer continentes, guerras, exilios y el volátil mercado del arte del siglo XX.
Berlin vibraba con los movimientos artísticos modernistas y vanguardistas. Heinz era apasionado del arte, pero el nazismo convirtió su hogar insoportable.
Tras estudiar en Francia, buscó refugio en California gracias a una beca en Berkeley University. Trabajó en San Francisco Museum of Modern Art, como asistente del pintor mexicano Diego Rivera, y tuvo una relación amorosa con su esposa, Frida Kahlo.
Tras la guerra, regresó a Europa con el ejército estadounidense, luego a Alemania como periodista, y posteriormente trabajó en la UNESCO, Paris.
A los 26 años realizó su primera compra en Chicago: una acuarela de Paul Klee. Aquel acto se convirtió en un talismán para su futuro: el arte como refugio, memoria y esperanza.
El joven se instaló en Paris y abrió su galería en el corazón del ambiente cultural efervescente de la posguerra, ofreciendo obras gráficas de maestros modernos y organizando exposiciones como pionero del arte.

En su espacio íntimo cultivó amistades profundas y duraderas con artistas: Pablo Picasso se convirtió en una figura central en su carrera. Berggruen se convirtió en su marchante exclusivo para grabados.
También representó a Paul Klee, Alberto Giacometti, Georges Braque…
Hacia 1980, Berggruen se retiró del comercio activo de arte y dedicó toda su energía a reunir una colección coherente y profundamente personal.
Lo que construyó no es una reunión de trofeos sino una meditación sobre la forma. Los pilares fundamentales: 100 Picassos, 60 Paul Klee, 20 Matisses, Braques, Cézannes, esculturas de Giacometti…
Con Picasso, Berggruen trazó la trayectoria del artista desde los Períodos Rosa y Azul, pasando por el Cubismo y el Clasicismo hasta sus últimas obras, coleccionando pinturas, cerámicas, litografías y esculturas.
En Paul Klee encontró una resonancia espiritual: acuarelas y gouaches donde se funden línea, color y silencio.
“No puedo dejar de comprar Klee, es como una droga”.
Descubrió los recortables en papel de Matisse y los dió a conocer al mundo, siendo el primero en exponerlos (1953).
Las esculturas de Giacometti ofrecían un contrapunto frágil e inquietante de color y geometría.
Su selección es mucho más que un museo de estilos; es un himno a sus maestros predilectos, una defensa de la profundidad de las Vanguardias. Buscaba obras contundentes y austeras, acordes con su negativa a transigir estéticamente.

De joven Heinz tuvo un matrimonio con dos hijos. Se volvió a casar con la actriz alemana Bettina Moissi, con quien tuvo dos mas: Nicolas y Olivier. Juntos consolidaron su vida familiar parisina.
Berggruen vivió como auténtico cosmopolita: berlinés de nacimiento, educado en California, marchante dearte en Paris, coleccionista en New York y finalmente regresó a Alemania y Francia.
Donó 90 obras de Klee al Metropolitan Museum de Nueva York (1988) y prestó a London National Gallery (1990), 72 pinturas y dibujos de Braque, Cézanne, Miró, Picasso, Seurat, Van Gogh…
En 1996, Berggruen regresó a su ciudad natal tras seis décadas de exilio. En 2000 donó su colección al Estado alemán, creando Berggruen Museum, integrado en Neue Nationalgalerie. Además de exposición permanente, el museo berlinés alberga muestras de arte moderno.

El museo cerró por reformas en 2022. Desde entonces, la colección ha estado de gira, viajando a Japón, China, Francia, Italia, Australia y España, dando a conocer el legado Berggruen.
- Museum of Western Art, Tokio.
Octubre 2022 – Enero 2023. - National Museum of Art, Osaka.
Febrero – Mayo 2023. - UCCA-Shanghai.
Junio – Octubre 2023. - UCCA-Pekin.
Noviembre 2023 – Febrero 2024. - Galleria dell’Accademia, Venecia.
Marzo – Junio 2024. - Musée de l’Orangerie, Paris.
Octubre 2024 – Enero 2025. - National Gallery of Australia, Canberra.
Mayo – Septiembre 2025. - Museo Thyssen, Madrid.
28 Octubre 2025 – 1 Febrero 2026.
Estas exposiciones reafirman la vitalidad de la colección y demuestran que continúa vivo. Su exquisita selección artística sigue viajando, dialogando y sorprendiendo.
Heinz falleció en Neuilly-sur-Seine (Francia) con 93 años (2007). Su legado no es solo un tesoro de obras maestras modernas, sino una constelación de elecciones sobre estética, exilio y memoria.
El regreso de su colección a Berlin, la ciudad de donde escapó, adquiere un peso simbólico: el exilio regresa, el arte regresa.
Más allá de los muros del museo, su legado resuena: el espíritu del coleccionista como custodio; el galerista como puente entre artista y público; la colección como diálogo, no posesión.

Sus dos hijos continuan su labor cultural:
Olivier es historiador de arte y curador.
Nicolas desarrolla aspectos del legado paterno, explorando nuevas perspectivas. Creó: Berggruen Arts & Culture en Palazzo Diedo de Venecia, Nicolas Berggruen Charitable Trust en Nueva York, organización filantrópica para arte y Berggruen Institute en Los Angeles, hub global promotor de la democracia. Es miembro directivo de Berggruen Museum y Los Angeles Museum of Art.
Siguiendo la tradición de mecenazgo cultural, Nicolas no solo colecciona, además promueve ideas, espacios, arquitectos, instalaciones y residencias de artistas. Su visión impregna el arte de filosofía y el coleccionismo de conocimiento.
Para Heinz, el arte residía en pinturas de Picasso y Klee. Para su hijo Nicolas, también vive cuando aún no se ha plasmado en un marco: en ideas y espacios para construir el futuro.
La vida de Heinz Berggruen es un collage: sueños berlineses rotos por el exilio, amanecer californiano, silencio de galería parisina y discreta búsqueda de tesoros por el mundo. En cada pincelada de su colección, buscó orden en el desarraigo, diálogo en el silencio y continuidad en la ruptura.

Su legado supera extraordinarias obras maestras; es la convicción de que el arte importa porque vive en la memoria, trasciende fronteras y perdura la vida de un galerista.
Su hijo Nicolas continúa la saga. Sus planes para el futuro son más que una sala llena de obras maestras: un campo de ideas, abierto a la creación.
Ambos siguen presentes, coleccionando, en la memoria, en el silencio previo al descubrimiento de un tesoro del arte moderno.
Admirando las obras maestras de Berggruen en Europa, Asia o Australia, seguimos sus huellas. El camino de un brillante joven amante del arte que huyó de su hogar, encontró refugio en el arte y, con una generosidad admirable, lo regaló al mundo.